A ghost story

Sitges Festival, 50 Aniversario. Capítulo 3: Viajes trascendentales

¿Quiénes somos en el infinito? ¿Tiene alguna importancia lo que hagamos o dejemos de hacer en nuestra vida? ¿Conseguiremos trascender con nuestras acciones cuando ya no estemos aquí? ¿O toda voluntad de transcendencia es un hecho fútil y de hecho intranscendente cuando miramos al abismo de la eternidad?

Este tipo de reflexiones me surgen cuando dejo de dormir las horas que me tocan, mi dieta es poco menos que tóxica y veo demasiadas películas. Y es que ver películas es también viajar por lugares en los que no hemos estado, acompañar a personajes imposibles que jamás conoceremos e involucrarnos en historias de las que en ocasiones querríamos formar parte pero no podemos porque…son películas. Está claro que sufro una sobredosis, pero todavía sigo adelante, a través, sin parar, sin final…eternamente.

Lunes 9 de octubre

Que hay mejor para empezar el día que ver una película en la que sus protagonistas están en cuarentena en un edificio de oficinas infectados con un virus que les hace aflorar sus instintos más primarios. Steven Yeun, o Glenn en la serie The walking dead para los amigos, protagoniza esta locura que lleva al extremos las rencillas de oficina de las grandes empresas. Un entretenimiento que no decepciona.

Mayhem

S. Craig Zahler, el director que fue premiado como mejor director hacer dos años en Sitges Festival por Bone Tomahawk, vuelve con una película muy salvaje y con un personaje brutal que reparte hostias que crujen y que interpreta el corpulento Vince Vaughn. Brawl in cell block 99. Lo que en principio podría parecer un drama carcelario se torna en una espiral de salvajismo en el que también participa un irreconocible Don Johnson. Un disfrute para los fans de la sangre y los cráneos reventados.

Brawl in the block cell 99

Este mismo día quería ver El habitante pero un pequeño incidente me lo impidió. Mi móvil desapareció en la recepción del hotel Melià de Sitges. Inicialmente pensaba que lo había perdido entre los sofás y levanté los cojines de todos ellos ante la atónita mirada de la gente que me rodeaba entre los que estaba un ojiplático Hugo Silva. Posteriormente pude geolocalizar mi móvil en tiempo real y se movía por una autovía a la altura de Sant Joan Despí hasta que finalmente desapareció la señal. Parece que alguien lo encontró y se lo llevó. ¿Me lo devolverán? Ya veremos. Esta situación me obligó a volver a Barcelona, conseguir otro terminal y hacer un duplicado de la tarjeta para luego volver a Sitges a toda pastilla para llegar a la proyección de otra película.

La película a la que llegué con la lengua fuera fue Curvature, una tontería de viajes en el tiempo con un pequeño papel para una experta en al materia: Linda Hamilton. opera prima de Diego Hallivis conocido por su corto The laughing man, no aportaba nada nuevo y encima la historia era bastante decepcionante.

Curvature

Afortunadamente luego pude ver otra de las grandes películas del festival, A ghost story, una película muy especial que habla de la trascendencia de las pequeñas cosas para los que ya no están entre los vivos y a la vez nos cuenta la insignificancia de la humanidad en el infinito. Ver a fantasmas con sábanas y agujeros como ojos, arrastrados por el paso del tiempo y atrapados en un lugar esperando concluir con lo que les retiene en el mundo de los vivos y  hablando entre ellos es algo que roza el delirio pero que a la vez resulta entrañable aunque con un poso de amargura que me hacia sonreír con la boca torcida. Una verdadera maravilla.

A ghost story

Acabé el día con Rabbit una rareza de las mías, en la que una extraña comunidad pesudocientífca hace experimentos con gemelos para encontrar y demostrar la conexión que hay entre ellos. El ambiente que transmite el film es el de una pesadilla habitada por personajes muy extraños que experimenta con personas sin ninguna empatía como si fuesen conejillos de indias.

Rabbit

Martes 10 de octubre

El festival de Sitges amanecía con La piel fría, la adaptación de la novela de Albert Sánchez Pinyol. La película de Xavier Gens (Frontiere(s)) deja un buen sabor de boca aunque el resultado sea un poco frío. Aura Garrido se mete literalmente en la piel de un ser anfibio, horas de maquillaje lo demuestran y lleva a cabo con éxito un papel muy difícil y sin diálogos pero que supura humanidad.

La piel fría

A continuación pude ver The maus, una película sobre una pareja que se pierde en un bosque de Bosnia lleno de minas en el que se encuentran con unos sospechosos individuos que resultan ser serbios con turbias intenciones. Empezaba bien consiguiendo momentos de mucha tensión pero pasada la mitad de la película empieza el sinsentido y acaba con un par de situaciones que consiguieron la carcajada involuntaria del público.

The maus

Animals, era una de la películas que estaba en mi lista de las imprescindibles, y no me defraudó aunque me perdí con la gran cantidad de juegos narrativos que complican la narración hasta el punto de no saber si lo que está pasando es real o no, o si los personajes forman parte de un sueño o de una historia dentro de otra historia. En cualquier caso conseguía generar una sensación de angustia elevada que a veces se suavizaba con algún toque de humor

Animals

La producción española Black Hollow Cage, destacaba por un escenario único donde acontece la acción, poblados por personajes más alucinados que alucinantes: una niña con un brazo cibernético que habla con su madre que por razones que no se explican ahora es un perro que se comunica a través de un altavoz, una padre que vaga por la película como un fantasma y una pareja de hermanos compuesto por un chica anoréxica y un niño mudo. A todo esto le sumamos una caja negra gigante en un bosque, viajes en el tiempo y una explicación de uno de los personajes del film que resulta tan impostada que de nuevo generaba hilaridad entre el paciente público que trataba de seguir una trama muy enrevesada.

Black Hollow Cage

El día acabó con una película coreana que prometía momentos de acción para el recuerdo. The villaines cumplía con su promesa, concretamente con tres set pieces que te hacían saltar de la butaca pero que se perdían en un espeso melodrama que se alargaba en demasía hasta el punto de perder el interés por las angustias de los personajes y rezar para que hubiese una nueva secuencia de acción.

The villainess

Ya hemos pasado el ecuador del festival y pese a algunas decepciones el nivel de las películas está a la altura del 50 aniversario. Ya se acerca el sprint final. Por un lado me entristece pero por otro me alegra pensar que volveré a dormir con normalidad. Espero llegar a la meta sin que me explote la cabeza al estilo Scanners.

 

 

SI te ha gustado, compártelo y ayúdanos a que lo vea todo el mundo.

Como cinéfilo empedernido, me suelen etiquetar como cultureta gafapastoso, pero la naturaleza me dio visión perfecta y ni las 5 horas diarias de videojuegos de mi adolescencia consiguieron estropearla. Así que no uso gafas, al menos con cristales. Mis posts os descubrirán hallazgos escondidos en lo más profundo del mundo audiovisual


'Sitges Festival, 50 Aniversario. Capítulo 3: Viajes trascendentales' has no comments

Be the first to comment this post!

Would you like to share your thoughts?

Your email address will not be published.

2010 Gafapastas. Web graduada por Agencia Moderna.