La "troupe" de Scott Pilgrim

Removamos  una suculenta salsa de comic de culto, añadamos un contundente filete de cine, todo bien aderezado por especias de videjuegos de los 80, braseado con un lanzallamas a manos de un cocinero loco y obtendremos un “bocatto di cardinale” que casi nadie se molestará en probar. No se me ocurre otro símil mejor que pueda definir una película tan original como difícil de digerir por un público domesticado por la mediocre industria Hollywoodiense.

Prueba de ello es que su estreno por Barcelona ha pasado como un suspiro y creo que contando con un servidor no creo que la hayan visto más de una decena de dementes adictos a las rarezas. En definitiva, tiene todos los ingredientes para ser una película de culto, algo no buscado teniendo en cuenta que ha gozado con el apoyo de una “major” como Universal. De lo que estoy seguro es que a día de hoy los ejecutivos que pretendieron hacerse ricos con una paranoia  de este calibre estarán en el arroyo compartiendo plato con infectas ratas que seguramente tengan más futuro que ellos.

Gideon Graves, el ex más maléfico de Ramona

El director inglés, Edgar Wright (“Shaun of the dead”, Hot Fuzz”) pone en imágenes un cómic del autor canadiense Bryan Lee O’Malley, protagonizado por Scott Pilgrim (Michael Cera) un veinteañero que toca el bajo en una banda y que vive traumatizado por una relación fracasada con una femme fatal del rock. Para soportarlo decide eludir cualquier relación adulta saliendo con adolescente asiática hasta que un día conoce a Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead), una chica modernilla y misteriosa que huye de un turbio  pasado. No cabe decir que nuestro héroe Scott conseguirá emprender una nueva aventura amorosa con la chica de sus sueños, pero –y aquí comienza la locura- para seguir con ella deberá enfrentarse a la “Liga de los siete ex novios maléficos” a cada cual más friki y que van desde Todd Ingram (Brandon Routh), un vegano con poderes telequinéticos, hasta Lucas Lee (Chris Evans) una estrella de cine enganchado a grindar con su skate, acabando con el peor de todos, Gideon Graves (Jason Schwartzman) productor de música indie “gafapasta” y diestro en el manejo de la katana…¿Quién dijo miedo?

Ramona Flowers, una modernilla misteriosa que enamora a Scott

La película está repleta de homenajes a los videojuegos de los años 80, utilizando melodías monocordes y gráficos pixelados al estilo de la tecnología de 8 bit con la que se forjaron joyas como “Mario Bros”, “Zelda” o el primer “Street Fighter”. Por si esto fuera poco, también utiliza la técnica de las trayectorias o líneas cinéticas propias de los cómics, así como las onomatopeyas, al estilo de la serie de Batman de los años 70. ¿Qué más se puede pedir para que un seguidor del cine mainstream salga corriendo de la sala preguntándose en que estaría pensando cuando decidió entrar en una sala al azar de un multiplex en una lluviosa tarde de domingo?

Sólo me queda recomendar, a los que no habéis renunciado a leer este artículo en la primera ocasión que aparece la expresión “comic de culto”, que estéis atentos al lanzamiento de la versión doméstica, sea en el formato que sea, para poder paladear una obra tan jugosa y retro-geek como “Scott Pilgrim vs the world”.

Bon Appetit.

Trailer de Scott Pilgrim vs the World

Una respuesta a ““Scott Pilgrim vs the world” Universo retro-geek”

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